Si piensas en una segunda persona, la primera sobra.
Tras mucho observar y analizar todo lo que
aquellos llaman "humanidad", aquellos seres
a los que llaman "humanos", comprobé casi
a ciencia cierta, que hay animales mucho más
humanos que los propios.
Dicho esto, me dispuse a intentar resolver una
gran duda que tenía cada día, ¿por qué las personas
eran infieles?, ¿por qué no somos capaces de
pensar solo en una persona?, necesitamos tener
alguien seguro, y otro alguien, o varias personas
más, que nos regalen los oídos, que completen lo
que con nuestra propia pareja nos falta.
Decidí hablar con un hombre, rozaba los treinta y pico,
ni medio siglo vivido, pero seguro que casi media vida.
Le dije mi pregunta, y rió al escucharla, le pregunté que
por qué existía la necesidad de ser infiel a la persona que
realmente nos quiere, cambiar un segundo de "placer",
por un día a día durante mucho tiempo.
Me respondió que él, solo lo hizo una vez durante varias
veces a la misma persona, se excusó, más bien, explicó,
que era porque se dio cuenta de que realmente no le quería,
y cuando se percató de aquello, la dejó, sin más, cortó de raíz,
a esto que al escuchar su historia se me vino a la mente la
famosa frase de "si piensas en una segunda persona, la
primera sobra". Luego, me dijo, que después de esa amarga
experiencia, amarga, si, ¿contradictorio verdad?, amarga
porque no era realmente feliz junto a la persona que estaba,
lo cual lo introducía en un bucle de frustraciones ilimitadas,
me dijo que ya no comprendía en cierta parte a aquellas
personas que eran infieles, pues si no eran felices, ¿por qué
seguir?, también confesó que no se arrepentía de nada de
lo que había hecho, pues ahora estaba en una etapa de su
vida, plenamente feliz, ya sabía a dónde no volvería, qué
no volvería hacer, pues gracias a lo que hizo, aprendió
a valorar realmente lo que tenía.
@Msanchez161