Desde hoy todos los días son domingo.
Que difícil se me hace esto de saber que no vas a volver, que ya no hay solución, hacerme a la idea que al volver a casa no estarás esperándome donde siempre, esperando que fuera a verte, que te dijera un "y mi niña bonita" o un "y mi gordita", o cosas de esas que solo a ti te decía de la manera más sincera. Me cuesta hacerme a esta nueva vida sin ti, sin tus arañones en la pared de la ventana que daba para mi cuarto para que abriera la ventana y te echara cuenta un rato, o que abrieras la puerta de la terraza para colarte en el salón y buscarme en mi cuarto. O cuando venía papá, y nada más escuchar la puerta corrias para la terraza para que no te dijera nada. Y cuando llovía..y hacia frío, que salía afuera a llamarte para que te vinieras a mi cuarto a dormir conmigo, que siempre te metía conmigo en la cama pero tú acababas en mis pies haciéndote hueco pendiente de todo, y que gran compañía la tuya, y que tonta fui por no valorarte lo suficiente, sabiendo que si seguía así me arrepentiría el día en que te fueras, y que irónico ¿verdad? Lo pensé hace pocas semanas, y lo que no sabía es que iba a suceder tan pronto. Todo van tan lento, ahora todos los días parecen domingo, a veces me hubiera cambiado por ti, no te merecías esto, mientras escribo esto me confundo, sigo sin creermelo, no hago más que pensar que mañana te volveré a ver, se me hace tan molesto el silencio de la casa desde que te has ido, y la situación, ya ni atino, jurado queda, que a parte de perderte a ti, me estoy perdiendo a mi por apagarse uno de los motores de mi vida, que ya no me concentro en nada, me he quedado en shock, miro a la nada continúamente intentando aceptar lo que ha ocurrido. No sé si el tiempo me arreglará este gran desastre, pues siempre fuiste la amiga más fiel que jamás pude tener. Ya no hay nada que amortigue la caida, ahora a ver quién me va a hacer compañía cuando más lo necesite. Si tan solo por un segundo hubiera tenido la oportunidad de darte el último achuchon, de esos que te hacían ladrar y quejarte de lo que te agobiaba, lo hubiera hecho, si tan solo hubiera sabido que ese día te ibas, tal vez nunca hubiera salido por esas puertas, y hubiera estado a tu lado hasta el último segundo de tu larga vida. Pero bueno, como me ha dicho mamá, la muerte de alguien es algo que no se planea, que nunca se espera, y algo que siempre duele. Y tu partida es lo que más me está doliendo te lo juro. Mentiría si dijera lo contrario, y es este momento el que más odio, llorar, por algo que no he sabido aprovechar todo lo que quería, y me cuesta saber que podía haberlo hecho mejor contigo, que podía haberte cuidado mejor, y a lo mejor así retrasaba tu ida, ese billete de ida.. sin vuelta. Gracias, gracias por ser todo lo que fuiste, y eres, y serás, porque aunque no fueras humana, era como si lo fueras, eras una más, porque sin decir palabra, eras la solución de todos mis problemas, con tan solo tener tu presencia todo se veía un poco mejor. Fuiste la mejor compañía que nunca pude tener, la única que sin tener conciencia humana, me hacia ver que le importaba, tú, compañera de momentos de rayadas, como cuando estaba mal, y tenía ganas de estar sola y te llevaba conmigo, porque no había nada mejor que pasear a tu lado. Y es que me has visto crecer, y es que te vi crecer, y ahora ya no estás, y no sabes como quema eso, no sabes lo que te necesito en estos momentos, que todo se está acumulando, y me prometí no llorar, me hice una apuesta conmigo misma, por ti, porque tenía que ser fuerte como tú lo fuiste hasta el último exhalo, pero juro que voy perdiendo, que esto me viene grande, que todo ha pasado cuando menos lo esperaba, que te has ido sin avisar joder. Sé, que habrá gente que de esta entrada se reirá, pero es que me la suda, si se ríen es porque no han tenido la suerte que yo tuve de tenerte, lo que me costó conseguirte. Que irónico que te pidiera que no me faltaras nunca, y al día siguiente te fueras, pero bueno, nadie elige la hora de su muerte, aunque prefiero pensar que sigues aquí, que solo es una pesadilla, y que mañana volverás a estar ahí, donde siempre, a los pies de mi cama vigilando que nada pasara, protegiendome de todo. Ahora descansa en paz pequeña, fuiste, eres y seras lo mejor que me pasó en la vida.
