Lo que no sacas afuera, te come por dentro.
Con el tiempo me di cuenta que a veces por mucho que queramos hacernos los fuertes, sin pedir nunca ayuda, con tal de que nadie sepa nuestros puntos débiles, o que estamos mal, sin decir lo que nos ahoga, tenemos que pedirla, pedir ayuda, alguien que afloje la cuerda que nos ahoga, alguien que aunque no sepa que decir, te escuche, a veces solo necesitamos eso, alguien, saber que hay alguien que te escucha (aunque no lo haga realmente). Pues lo que no sacas afuera, más tarde te come por dentro, y no hay necesidad de ello.